Ulrog debió haberse convertido en un Lord de la Orden de la Forja. Quizás el más grande de todos. Su conocimiento y poder de su magia rúnica hubiera sido legendaria… pero escogió retirarse y nunca volver a forjar un arma. Fue despreciado, rechazado y finalmente olvidado. Los años pasaron y Ulrog tuvo un hijo, Redwin, a quien intentó inculcar un arte que no fuera destinado a la destrucción sino a la vida.